Mi infancia y las moscas… ¡Había tantas y todas gratis, sin importar su tamaño o su color! Estaban en las iglesias, en las peluquerías, en las carnicerías, en las lecherías, en las aulas. Estaban en la cocina, en el comedor, en el dormitorio, en el cuarto de baño, y hasta en un poema de Machado, que luego musicaría Serrat, llegaron a manifestarse. No estaban las moscas ahí y nosotros aquí, sino que las moscas y nosotros formábamos una rara sustancia vital difícil de entender desde la soledad o las soledades de ahora. Había moscas que te acompañaban al colegio y que te esperaban a la salida. Quizá, dirán algunos, no eran las mismas, pero cómo saberlo, quién se atrevería a jurarlo después de los sucesos insólitos a los que hemos asistido durante los siguientes años.
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El País Semanal 50 Aniversario
Este artículo forma parte del especial aniversario de la revista que se publica en su edición impresa el domingo 25 de octubre.