¿Harto de nuevos palabros, nuevas modas, añagazas de la industria alimentaria y conceptos que hacen furor en las redes sociales? Pues atento, que vienen curvas. Ya tienes un nuevo término, estrategia comercial y punto de palanca de fantaciencia para incorporar a tu vocabulario: hola fibermaxxing, adiós hiperproteinizado. Bueno, lo más probable es que ambos términos terminen coexistiendo en una marquetiniana relación simbiótica.
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Ejemplos concretos de esta nueva apuesta
El fibermaxxing es más que una moda pasajera de las redes sociales. Ciertas multinacionales alimentarias ya están apostando sin disimulo por el concepto:
- En febrero de 2026, PepsiCo lanzó en Estados Unidos su Pepsi Prebiotic Cola, un refresco con tres gramos de fibra prebiótica por lata, cinco gramos de azúcar y treinta kilocalorías. La multinacional presenta esta incorporación como una respuesta a la demanda de ingredientes funcionales por parte de los consumidores. Así, la fibra, tradicionalmente asociada a legumbres, frutas o cereales integrales, pasa a convertirse en argumento comercial de un refresco de cola. Curioso a la par que inquietante.
- En marzo, la misma compañía presentó Smartfood FiberPop y SunChips Fiber (basta ver su imagen para darse cuenta de que tienen que ser súper saludables). Se trata de unas palomitas recubiertas de saborizantes dulces y salados, con seis gramos de fibra por ración, y unos aperitivos a base de cereales integrales y alubias, con tres gramos. Lo más revelador no son siquiera sus características nutricionales, sino cómo los presenta la empresa. Su comunicación corporativa menciona expresamente el fibermaxxing y compara el creciente interés por la fibra con el auge anterior de las proteínas. Tara Glasgow, directora científica de PepsiCo, reconoce que la compañía trata de anticiparse a las preferencias de los consumidores y contribuir a configurar el futuro del mercado de los aperitivos. La compañía ha creado incluso una mascota ad hoc, fiBEAR, protagonista de una campaña de contenidos digitales que, por su sutileza, casi consigue hacernos añorar a Natalia Verbeke hablándole a su inodoro de toda la vida.
- Su eterna competidora, Coca-Cola, presentó en febrero de 2025 Simply Pop, una gama de refrescos con seis gramos de fibra prebiótica por lata y una campaña de promoción que incluía publicidad digital, influencers y colaboraciones con podcasts.
- Nestlé tampoco ha querido perder la oportunidad: en 2025 presentó Boost Advanced, un batido con 35 gramos de proteína y cuatro de fibra prebiótica, dirigido especialmente a consumidores de medicamentos para adelgazar de la familia de los GLP-1 (triple combo).
- Kraft Heinz presentó en marzo de 2026 su PowerMac, una versión de sus populares macarrones con queso que anuncia 17 gramos de proteína y seis de fibra por ración. Parece que el mundo hiperproteinizado y el del fibermaxxing están condenados a entenderse. La multinacional no lo oculta: en su comunicación empresarial presenta estas reformulaciones como parte de una estrategia para responder a las nuevas demandas nutricionales del mercado.
Quizá lo más significativo sea que el fenómeno no se limita a decisiones individuales de unos cuantos fabricantes: esta es una ola que todo el mundo quiere surfear. En septiembre de 2021 la patronal británica Food and Drink Federation ya puso en marcha su campaña Action on Fibre. Entre sus compromisos figuraban desarrollar nuevos productos ricos en fibra, reformular los existentes y, literalmente, utilizar el poder del marketing para orientar las decisiones de compra de los consumidores. En julio de 2026, la propia organización presumía de haber introducido unas 500 nuevas referencias o reformulaciones con más fibra y haber aportado, siempre según sus propios cálculos, más de dos mil millones de raciones de fibra a través de esos productos.
La campaña cuenta, además, con una vertiente política nada despreciable. La FDF ha pedido al Gobierno británico que reconsidere los cambios previstos en el modelo de perfilado nutricional utilizado para identificar los productos sujetos a restricciones publicitarias y promocionales, argumentando que podrían perjudicar también a determinados productos ricos en fibra. Es decir, el mayor contenido de este nutriente no solo está sirviendo para promocionar alimentos, sino también para defender que determinados productos puedan seguir beneficiándose de estrategias comerciales que las autoridades pretenden limitar por motivos de salud pública. ¿Por qué será?
Aumentar el contenido de fibra de un alimento puede constituir una mejora nutricional real; lo que resulta bastante más discutible es que esa mejora parcial se utilice para presentar cualquier producto como una elección saludable. Porque la calidad nutricional de un alimento no depende de un único nutriente, por mucho protagonismo que le concedan las campañas comerciales.