San Marino es la república y el Estado soberano más antiguo del mundo, fundado hace más de 1.700 años. Es, además, uno de los cinco países más pequeños que existen. Su superficie y población son similares a los de la localidad madrileña de Pinto (65 kilómetros cuadrados y 35.000 habitantes). Un microestado que, a pesar de su diminuto tamaño, es miembro de pleno derecho de Naciones Unidas, del Consejo de Europa, del FMI, de la OMS y de la Corte Internacional de Justicia. Y tiene un centro histórico que es patrimonio mundial de la Unesco desde 2008. A poco más de 130 kilómetros de Bolonia, algo menos de 85 de Rávena y 23 de Rímini —las tres, en pleno corazón de Emilia-Romaña— este minúsculo territorio sorprende en muchos sentidos.
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