Parecía que el Ayuntamiento de Sevilla había conseguido encauzar su empeño por privatizar el servicio de limpieza de los colegios públicos cuando el Viernes de Dolores firmó un acuerdo con los sindicatos por el que se comprometía a garantizar el empleo de los 481 peones municipales, cuya continuidad estaba en riesgo con la externalización. Pero la calma solo se ha extendido durante la Semana Santa. El consistorio se ha visto obligado a paralizar el procedimiento debido a la interposición de sendos recursos por parte de las principales patronales del sector de la limpieza en España, la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (Aspel) y las Asociaciones Federadas de Empresarios de Limpieza Nacionales (Afelin), contra los pliegos de la licitación por entender que el precio ofertado, 25 millones de euros, es insuficiente.
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