La historia de esta casa es la historia de una mirada sobre otra. Suena cursi e incluso pretencioso, pero es la pura verdad. Y por eso no puede comenzar de otra forma que con el afortunado encuentro de los sujetos de esas dos miradas: José Manuel Rosa, su dueño, ejecutivo especializado en innovación —“alguien que hace que las cosas sucedan”, según él mismo—, y el creativo David Pastor, experto en conceptualización y proyectos de transformación. Es el propio David quien lo rememora: “Al poco de conocernos, José me habla de su casa y me cuenta que está haciendo ‘unos apaños’. Me propone ir a verla, le digo que sí y quedamos. Lo típico. Y el día de la visita, al girar en una esquina de un barrio residencial acomodado, me encuentro de repente en un pueblecito de los años cincuenta-sesenta del siglo pasado, puro desarrollismo, y con una arquitectura humilde y muy funcional, pero que es una perla. Y que tiene, además, un jardín bonito y muy desarrollado ¡en Madrid! Así que le digo: ‘Tienes una auténtica belleza, pero lo que necesitas es un proyecto integral, riguroso y coherente, no apaños’. Aquel día, José vio en mi mirada, aun sin entenderla del todo, la casa que yo veía y creyó en mí. Así empezó todo”.
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