El 8 de abril, un grupo selecto de diputados de la Asamblea de Madrid recibe un email inesperado. En él se pormenorizan varios impactos por misiles y drones lanzados en la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán. También se detalla el restablecimiento del envío de petróleo por oleoducto desde Irak al puerto turco de Ceyhan tras la intervención en marzo del Gobierno de Donald Trump. Y se alerta: “La Región del Kurdistán atraviesa momentos difíciles debido a los efectos de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, ya que se ha visto atrapada en el fuego cruzado entre estas fuerzas (…) Está soportando las consecuencias de una guerra que no inició (…) Agradeceríamos mucho la posibilidad de concertar una reunión”. La firma de la misiva, a la que accedió EL PAÍS, corresponde a Darawan Hamid Ghafar, el representante de esta región autónoma de Irak en España, y constituye un ejemplo de la actividad diplomática que se está desplegando a todos los niveles (incluido el regional) en la capital de España alrededor de la guerra.
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