“Lo de las patatas es un poco locura. De hecho, es el mayor quebradero de cabeza que tenemos para hacer nuestra tortilla. Dependiendo de la época del año vamos cambiando de variedad: usamos monalisa de Segovia de septiembre a finales de año. Desde enero utilizamos la variedad voyager y esperamos que aguante hasta verano…”, reflexiona Xan Otero, dueño de los restaurantes La Falda y La Lorenza, en Madrid. No todas las patatas son iguales, ni en composición, forma, tamaño o color, ni todas sirven para todo. Según datos que maneja el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en España hay unas 150 variedades cultivadas, las que se conocen como patata de siembra, aunque las que llegan al consumidor final son muchas menos y no siempre están bien identificadas. “La verdad es que, aunque los productores las enviamos con toda la información, es cierto que en los puntos de venta no se suele ofrecer al cliente el asesoramiento que, por ejemplo, se hace con el tomate u otras frutas. Se tiende a creer que, como es un alimento básico, no tiene gran valor, pero es un vegetal que se cultiva en la tierra, que supera, como otros, ciertas crisis climatológicas y es un gran alimento”, opina Nuria Cobas, una de las responsables de la empresa Segoviana de Patatas.
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