La coalición Por Andalucía se tropieza en las urnas. Después de un recuento agónico, que llegó a dejarla en tres diputados, la papeleta que reúne a Izquierda Unida, Podemos y Movimiento Sumar conservará la próxima legislatura los cinco diputados obtenidos en 2022, lo que le permite formar grupo propio. Pese al “alivio” reconocido tras varias horas de silencio —señal de que algo no iba bien—, el resultado es malo, con un rival directo, Adelante, que le pasa por encima y consigue ocho escaños. Ninguno de los objetivos marcados en la candidatura que encabeza Antonio Maíllo se cumple: ni aumenta representación, ni lidera el bloque a la izquierda de los socialistas, ni consigue acabar con un ejecutivo de derechas. La falta de tirón de la formación pone en entredicho el proyecto unitario para las generales y revela los problemas del espacio político para atraer a nuevos votantes.
Seguir leyendo