Las noticias en política se producen a una velocidad tan vertiginosa que da la sensación de que, cuando se va a abordar una crisis con detenimiento, a la vuelta de la esquina aguarda otra que se la llevará por delante. De lo que se ha hablado este jueves en la Asamblea de Madrid, sin embargo, quedará registro y constará en la historia de España. Con esa sensación de día grande y trascendente ha aparecido por la puerta del pleno Isabel Díaz Ayuso, donde la han recibido con la misma solemnidad las tres portavoces de los partidos de la oposición. Se esperaba a una Ayuso granítica, cómoda con el tema: la imputación en la Audiencia Nacional de José Luis Rodríguez Zapatero, uno de sus grandes enemigos, uno de los padres de la izquierda española.
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