La tecnología no es neutral. Aunque las antenas, los cables o las ondas sean inertes y carezcan de conciencia o moralidad, sus propietarios no solo tienen sesgos, sino que los pueden aplicar a discreción. Dos ejemplos: Instagram, propiedad de Meta, dirigida por Mark Zuckerberg, recibe acusaciones de censurar contenidos LGTBIQ+, mientras que X, en manos de Elon Musk, fomenta sin pudor los discursos de odio. Ahora, en Estados Unidos, una compañía de telefonía móvil ha dado un paso más: censurar en origen, “a nivel red”, lo que describen como “contenido dañino” para que nunca puedan llegar al teléfono móvil. Es decir, que la propia operadora controla qué puede aparecer en tu dispositivo. Así, buscan crear un espacio “libre de pornografía, libre de contenido LGTB, libre de trans”, en palabras del impulsor de Radiant Mobile, Paul Fisher, que en su “escudo” pone al mismo nivel la defensa de los derechos LGTBIQ+ con el porno, el satanismo o el terrorismo.
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