Los gases lacrimógenos volvieron a inundar por segunda vez esta semana La Paz, la ciudad que hace de capital administrativa de Bolivia. La policía antidisturbios repelió este viernes a los manifestantes que pedían la renuncia de Rodrigo Paz e intentaban abrirse paso con petardos y dinamita. Un grupo de la población de El Alto intentó incluso bloquear el acceso al aeropuerto internacional. Indígenas aimaras y quechuas, obreros sindicalizados y mineros asalariados se concentraron temprano en la ciudad aledaña de El Alto para después marchar hacia la plaza Murillo, sede de los poderes ejecutivo y legislativo. Su avance hacia el centro de la ciudad se dio sin inconvenientes, al contrario de lo sucedido el lunes cuando se registraron daños a la infraestructura pública y saqueos. El conflicto de este viernes se desató cuando los manifestantes intentaron traspasar el cerco policial y la fuerza pública respondió con gases.
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