Pedro Sánchez ha viajado a Roma dos días para respirar en un momento aciago para su Gobierno en España y regalarse alguna alegría en su faceta de líder internacional. En Italia es una estrella, sobre todo para la izquierda, por su postura contra Donald Trump y Benjamin Netanyahu. No es exagerado decir que tendría posibilidades de ganar unas primarias. Pero también en todo el arco político y en los medios se habla de los buenos datos económicos de España, se comparan amargamente con los de Italia y se analizan sus recetas de éxito. Sánchez, defensor del derecho internacional y presidente de uno de los pocos países que ha aumentado su ayuda al desarrollo —mientras ha caído un 23% en todo el mundo en la estela de Trump—, también tiene un público muy a favor en la FAO, la organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. “El hambre es un arma más barata que los misiles y una violación flagrante del derecho internacional humanitario”, ha proclamado el presidente, recibido con una gran ovación cuando ha entrado este martes en su salón de asambleas.
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