Durante casi un siglo, el inconfundible logotipo de las aspas de Cepsa formó parte, al igual que los periódicos, del día a día de millones de españoles. Estaba presente en camiones, gasolineras, botellas de gas… Era símbolo de progreso, crecimiento económico y vanguardia industrial. Fueron décadas en las que los combustibles fósiles impulsaban las relaciones comerciales y en las que la compañía se convirtió en uno de los puntales del tejido empresarial nacional. En paralelo, el mundo ha ido cambiando empujado por una férrea demanda de sostenibilidad. Ahora se exigen otras fuentes alternativas con las que mantener la imparable transformación del modelo energético global. Un proceso que llevó hace cuatro años a Cepsa a transformar radicalmente su modelo de negocio, lo que también generó hace dos años un cambio de marca para pasar a ser Moeve. Si Cepsa construyó la primera refinería de petróleo en España, en 1929, en Tenerife, esa misma instalación —sin actividad de refino desde hace más de una década— está hoy en proceso de desmantelamiento, como símbolo del nuevo rumbo hacia la transición energética.
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