Bajo el manto plomizo del cielo de París, los tenistas se desempeñan a fondo y, en algunos casos, se contagian de la pastosidad. En la pista Simonne Mathieu, anexa a los hermosos invernaderos (Jardin des serres) de Auteuil, el encuentro entre Rafael Jódar (19 años) y el estadounidense Alex Michelsen (21) se traduce en una difícil digestión: dos o tres golpes, mucho fallo y al final, mucha pelea. No es día para florituras, desde luego, sino para sobrevivir. Y así lo hace el joven madrileño, que mantiene el vuelo entre vértigos (7-6(2), 6-7(5), 4-6, 6-3 y 6-4, tras 4h 16m) y logra el acceso a los octavos de este Roland Garros, donde ya le esperaba Pablo Carreño. Efectivamente, Carreño. Cuatro años después, con 34, el gijonés (7-6(0), 7-5, 3-6 y 6-4 a Thiago Agustín Tirante) volverá a la segunda semana de un gran torneo.
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