Visitar Liubliana es caminar dentro del sueño de Jože Plečnik, arquitecto que rediseñó su ciudad natal a partir de una mirada más visionaria que nostálgica, inspirada en las arquitecturas clásicas de Grecia, Roma y Egipto. El arquitecto Daniel Díez Martínez, crítico y profesor en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, explica así su trabajo en la capital de Eslovenia: “Jože Plečnik no imitó las formas clásicas, sino que las reinterpretó con libertad, apelando a su sentido alegórico. Reinventó el lenguaje de la Antigüedad como un repertorio propio, cargado de significado contemporáneo”. Para convertir Liubliana en una acrópolis eslovena, recurrió a su conocimiento, a su talento y a la orografía del lugar. Donde casi todo el mundo ve un castillo en lo alto de una colina, Plečnik imaginó una Asamblea Popular, un Parlamento que dibujó y que nunca se construyó. Su imagen, sin embargo, se ha estampado en sellos y en la moneda de 20 céntimos de euro.
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Guía práctica
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Dónde dormir. Grand Hotel Union Eurostars, un hotel situado a las puertas del centro histórico de Liubliana, a escasa distancia de la plaza Prešeren y el Puente Triple. Inaugurado en 1905, por aquel entonces fue el hotel más grande y moderno de la región. Formó parte del programa de reconstrucción urbana iniciado tras el gran terremoto del 14 de abril de 1895 que destruyó gran parte de las estructuras medievales de la ciudad. Diseñado en estilo secesión vienesa, el alojamiento fue un símbolo de progreso y elegancia. Durante las dos guerras mundiales, se convirtió en un refugio para figuras políticas y artísticas, y más tarde fue testigo de importantes eventos sociales y políticos de la posguerra. Cuenta con más de un centenar de habitaciones, dispone de un centro wellness en el rooftop, equipado con sauna y una piscina cubierta con vistas al castillo.
Dónde comer. Koželj Wines, una tienda y bar en el que poder catar un vino local; Kodila Gourmet & Bistro Market, un restaurante de cocina local en el que se puede degustar un bograč, un guiso de carne tradicional esloveno; y Vodnikov Hram, con un menú de estofados y salchichas de todo tipo. Es recomendable probar la kranjska klobasa, la salchicha típica eslovena, y una rica versión del conocido gulash. De postres tradicionales tienen el prekmurska gibanica, un pastel en capas típico de la región de Prekmurje.
Más información en la web Visit Ljubljana.