La comunidad más extensa de España y una de las más golpeadas por las oleadas de incendios que han azotado el país en los últimos veranos, Castilla y León, volverá a tener un Gobierno de coalición de PP y Vox después de dos años de mandato en solitario del popular Alfonso Fernández Mañueco. En ese Ejecutivo conjunto, la extrema derecha vuelve a apuntarse el tanto —como ya ocurrió en Extremadura y en Aragón— de imponer sus principales banderas de la guerra cultural, así como de imponer la “prioridad nacional” en el acceso a la ayudas públicas. Los ultras se quedarán con una vicepresidencia y tres consejerías, entre las que destacan la cartera de Agricultura, Ganadería, Medio Rural, Ganadería y Política Ambiental en un territorio muy marcado por esos asuntos y por el fuego. Eso sí, el Partido Popular se asegura la gestión de los incendios al fragmentar y asumir el departamento de Medio Ambiente. Vox tendrá también competencias en inmigración, y será el responsable del departamento de Cultura —algo que no ocurrió ni en el pacto extremeño y ni en el aragonés—.
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