El presidente de la Generalitat tenía un plan para la gira del Papa por Cataluña. El destino, también. Ambos no casan. El que estaba llamado a ser uno de los grandes momentos de Salvador Illa, que participará en casi todos los actos de la agenda pública del pontífice, corre el riesgo de ser empañado por cuestiones domésticas. La visita llega bajo la amenaza de una nueva jornada de protestas de los docentes, una carpeta que ha entrado ya en una dimensión desconocida después del resultado de la consulta de los sindicatos. A eso se suma el ambiente enrarecido por una nebulosa derivada catalana del caso Leire, en la que la justicia ha pedido analizar las cuentas del PSC. Los socialistas catalanes niegan cualquier relación con las empresas de las que sospecha la policía, pero parte de la oposición se aferra a hurgar en la duda.
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