“Es un cierre festivo del ciclo de huelgas y una forma de decir al Govern que el conflicto no se ha cerrado porque no ha habido ningún cambio en el sistema, y que en septiembre continuarán las protestas”, apunta Enrique, profesor de un instituto de L’Hospitalet durante la manifestación que este domingo ha reunido a unas 7.000 personas (25.000 según los sindicatos) en Barcelona. A pesar de celebrarse en domingo -que permitía la participación de más docentes sin temer descuentos en la nómina y la incorporación de las familias-, la convocatoria se ha quedado lejos de las 25.000 personas que salieron a la calle en las primeras huelgas, evidenciando cierto cansancio del colectivo.
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