Vienen de Camerún, Nigeria, Senegal, Malí, Guinea o de la propia Costa de Marfil. Golpeados, perseguidos por la Policía, expulsados de casa por su familia, amenazados de muerte. Rotos por dentro. Aquí, en una discreta casa de tres alturas de un popular barrio de Abiyán, sin carteles ni placas en la puerta, encuentran un respiro, un lugar donde ser y estar, un hogar temporal. En un momento en que la homofobia se dispara por el continente y varios países endurecen las penas de cárcel contra los homosexuales, que exista un albergue para personas LGTBIQ+ en África parece un milagro. Con escasos recursos en tiempos de recortes de la ayuda internacional, la ONG Arc-en-Ciel les ofrece techo, comida, asistencia médica y apoyo psicológico.
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