La atracción por el crimen lleva décadas alimentando novelas, series y, más recientemente, documentales y podcasts de éxito. El interés por entender por qué alguien delinque ha sobrevivido a los cambios de formato, y en España esa curiosidad parece trasladarse también a las aulas. Criminología se ha consolidado como una de las titulaciones con mayor convocatoria entre los estudiantes y, lejos de apagarse, la demanda se mantiene firme incluso después de que la oferta se haya disparado.
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Ciberseguridad y análisis de datos, nichos al alza
Las nuevas tecnologías están ampliando las fronteras tradicionales de la disciplina. Cuando la vida cotidiana se traslada a internet, también lo hace el delito. “En esa delincuencia hay un componente tecnológico, pero hay un componente humano y los criminólogos tienen mucho que decir sobre eso”, argumenta Javier Guardiola, de la UV.
La ciberseguridad se ha convertido en uno de los nichos emergentes. “Se está contando mucho con criminólogos para toda la parte de análisis del factor humano, la concienciación y la educación en el ámbito de la ciberseguridad”, desgrana Abel González, del Colegio Profesional de Criminología de Madrid. Y añade prevención del fraude en entidades bancarias o auditorías algorítmicas, “revisando si los procesos cumplen con el reglamento general de protección de datos y qué vulnerabilidades pueden existir”.
La revolución de los datos también ha llegado a estos grados. “Estamos modificando planes de estudios, todos estamos reforzándolos en ese ámbito”, menciona Ana María Sanz, de la Universitat de Barcelona (UB). “El análisis de datos nos ayuda a tener conocimiento y capacidad de elaborar políticas públicas basadas en evidencia científica”. En la UB, materias como Cibercriminalidad pasarán a ser obligatorias. Pese a que la alumna Èlia Ugal está segura de que su objetivo es llegar a policía científica, cree que en un futuro la carrera se va a enfocar mucho al ciberdelito. “La figura del criminólogo se va adaptando a veces más rápido que el propio sistema judicial”, agrega.
Pese a que la fascinación por una fracción del campo de estudio de la criminología ha engrosado la demanda, el futuro de la especialidad parece jugarse menos entre escenas de crímenes y más entre algoritmos, bases de datos y nuevas formas de prevención.