Quien consiga el dato, habrá destapado un secreto guardado bajo siete llaves y burlado la política de empresa de la omnipresente cervecera autóctona, Estrella Galicia. “Siento no poder ayudarte. Nunca damos cifras de consumos”, se disculpa una portavoz oficial de la marca coruñesa. Otra fuente del Resurrection Fest lo confirma: los hectolitros de birra despachados desde las múltiples barras dispuestas por este recinto (y muchos otros) que abre sus puertas a las tropas metaleras cada año, desde hace 21 ediciones, en Viveiro (Lugo), se escurren por los desagües al mundo de los papeles clasificados. “Pero me dicen que es uno de los festivales que más”, añade para confirmar algo que ya todo el mundo sospechaba. Informes elaborados por empresas tecnológicas de control de acceso y aforo, y pago por pulsera como Idasfest revelan que el tipo de música también determina el tipo de consumición. La cerveza arrasa casi siempre (66% de los ingresos de barra y 0,74 litros de media por asistente al día, según la plataforma Weezevent en 2025) salvo en los festivales de música electrónica, donde es desbancada por las copas y los refrescos.
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