La oferta y la demanda en los mercados del petróleo se siguen reajustando tras meses de caos geopolítico. El conflicto en Oriente Próximo, el bloqueo del estrecho de Ormuz, la guerra entre Rusia y Ucrania y la sed insaciable de las potencias asiáticas son algunos de los factores que han alimentado la volatilidad y disparado los precios del crudo en todo el mundo. Sin embargo, la inesperada resiliencia del mercado energético y el repunte de las acciones de las grandes petroleras occidentales auguran un cambio de paradigma sectorial que desplaza el foco de la industria más allá de la OPEP+, y abre nuevas posibilidades para los inversores y las empresas del sector. En este contexto, los gestores se debaten entre apuestas inmediatas y tendencias a largo plazo, buscando oportunidades en la desescalada entre EE UU e Irán, pero también en el mundo que vendrá después. Las empresas que se beneficiarán del desbloqueo (como Total Energies), los productores alternativos y las compañías de servicios petroleros son algunos de los posibles beneficiados.
Seguir leyendo