Unos 40 trabajadores de Aticco han salido este lunes al paso de la avalancha de críticas, insultos y llamadas al boicot que ha recibido la compañía después de que la semana pasada Plataforma per la Llengua la denunciase por despedir a una trabajadora a causa de que mantenía el catalán “como idioma principal”. La empresa, que tiene negocios en la gestión de espacios de trabajo (coworking) y de alquiler de pisos por habitaciones (coliving), incluyó en la justificación del despido varios reproches por el uso del catalán de la empleada. Ello conllevó la denuncia de la entidad y multitud de críticas, que van desde insultos por redes sociales hasta pintadas en la sede de la empresa. Este lunes hay una protesta convocada frente a las oficinas. En una carta remitida por la agencia de comunicación de Aticco, los trabajadores admiten que “algunos fragmentos de la carta pueden haber dado lugar a interpretaciones equivocadas”, pero rechazan que haya una imposición lingüística: “En Aticco nunca se ha prohibido hablar en catalán”, afirman.
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