Hace 50 meses que un barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) no da por garantizada una mayoría independentista en el Parlament. Es decir, que la suma de esas fuerzas no logra 68 diputados por la parte inferior de la horquilla. El publicado el pasado jueves deja al secesionismo a la puerta de lograrlo, asignándole entre 67 y 74. La subida responde al auge de la xenófoba Aliança Catalana (AC), que pasaría de tener dos diputados a ser tercera fuerza (entre 23 y 25), especialmente a costa de erosionar a Junts per Catalunya. Pese a la posibilidad aritmética, su concreción es casi imposible, con un veto claro de Esquerra y la CUP y más nebuloso por parte de los de Carles Puigdemont. Aún quedan como mínimo dos años para las elecciones catalanas, y está por verse cómo las municipales y las generales modulan las relaciones con el partido de la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols.
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