En lo más profundo de Boiro, en la falda que forma la península de Cabo de Cruz con vistas a la ría de Arousa, hay un leñero que no se parece a ningún otro en el pueblo. Tampoco en la comarca del Barbanza, ni casi seguro en la provincia de A Coruña. Es el centro de operaciones de Triángulo de Amor Bizarro, la banda gallega que, tras más de 20 años de historia, se ha erigido como una de las formaciones más interesantes y referenciales de la música independiente española. “Aquí se guardaba la leña, pero nosotros, poco a poco y a medida que nos lo podíamos permitir, fuimos remodelándolo hasta convertirlo en lo que es ahora”, explica Rodrigo Caamaño, guitarrista y cantante de Triángulo de Amor Bizarro. El músico señala orgulloso esta parte de la casa que comparte con Isa Cea, bajista y cantante del grupo. Bajo el techo del leñero, descansa una coqueta estancia que sirve de estudio de grabación y local de ensayo. Para entrar, es necesario abrir una puerta grande y ancha, hecha por uno de los artesanos de toda la vida de Boiro, el de las carpinterías Arca, ya jubilado. “Se parece a la de un barco. Cuando se lo propusimos, el carpintero nos dijo que nunca había hecho una puerta para un estudio de grabación. Improvisó y la hizo al estilo de las embarcaciones que se ven por aquí. Con este aire y esta madera así de gorda”, dice Caamaño mientras abarca el grosor con la mano. A lo que apunta con una sonrisa el baterista Rafael Mallo: “Cuando el carpintero trabajaba en ella, decía a los paisanos que le preguntaban: ‘Esta puerta es para la casa de los músicos’”.
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