Lo malo de la paranoia de las conspiraciones es que una vez que caes en ella no sabes dónde te va a llevar. Se sofistica tanto la capacidad de sospecha que lo más enrevesado es plausible. Por ejemplo, si usted se creyó en algún momento que España era una dictadura de un tirano capaz de todo que (esto ya es nivel avanzado) puede ser un alienígena de apariencia humana, lo más lógico es que esté ya pensando que Feijóo es un infiltrado del sanchismo. Disculpen si me entrometo en las fantasías ajenas, pero debo salir en defensa del líder del PP. No creo que sea así, porque un personaje torpe que se autodestruye cuando tiene todo a huevo logra algo inverosímil: hace parecer a Santiago Abascal la persona seria de la derecha. Es verdad que entonces no se explica por qué Feijóo hace lo que hace, pero creo que debemos humanizar a los políticos y no buscarle tres pies al gato: simplemente es así, tiene sus limitaciones. La gente no se da cuenta de que ser líder político hoy es algo muy difícil. Tienes que seguir los sondeos para ver qué piensas, creerte las ocurrencias de los asesores y no te puedes equivocar nunca, mucho menos cada dos días. Además, intenten ustedes llevar una vida normal teniendo encima a Díaz Ayuso y a Aznar, que prácticamente les podría denunciar por acoso laboral. Dices una tontería que crees que les va a gustar y resulta que no, y encima no te mandan un wasap, te lo dicen delante de todo el mundo.
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