La Consejería de Desarrollo Rural de Cantabria (PP) ha informado de que más de 2.100 peces han muerto tras un vertido de purines en los ríos Pisueña y Llerana, “quedando este último arrasado y completamente sin vida”. El gran daño ecológico y medioambiental se ha producido en un tramo total de unos seis kilómetros, cuatro y medio correspondientes al Pisueña y el kilómetro y medio restante en el Llerana, donde se detectó el origen de la contaminación del agua y donde más graves son sus efectos. La consejería ha informado de que abrirá “un expediente de infracción administrativa” contra la entidad responsable conforme a los criterios de la ley de pesca cántabra, que recoge lo sucedido como “infracción muy grave”: los responsables se enfrentan a multas que podrían ir de 3.000 a 60.000 euros y la indemnización que podría rebasar los 300.000 euros.
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