Fernando, de El Abuelo Wine, es toda una institución en Gredos. Viaja en el coche, pero no puede hablar. Está muy nervioso. Sabe que ha perdido viñas fantásticas y remite a dos personas que están sobre el terreno. Corta pronto. La voz amenaza con quebrarse. Uno de estos paisajes es, o era, La Rinconada (Ávila). Había cuatro parcelas: una de 7.000 metros cuadrados y otra de 3.000. Ambas han desaparecido. De las tres restantes: una se ha salvado, otra está afectada al 40% y otra se ha soflamado (las viñas arden a elevadas temperaturas). En esa zona, como en la mayoría de Madrid, suelen estar en vaso o espaldera, dentro de pequeñas fincas limitadas por granito. El problema es que a su lado hay madera, árboles caídos, monte bajo y hasta junio la Unión Europea obliga a dejar una cubierta vegetal entre las calles de vides, que, seca, termina siendo una vía para el fuego.
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