En los chats privados, miembros del PP han hecho circular como la pólvora las imágenes de las viviendas de Alberto González Amador puestas a la venta en Idealista y en la página web de la inmobiliaria Gilmar. Nadie entiende cómo el novio de la presidenta, objeto de investigación por el importante crecimiento de su patrimonio en los últimos años y un posible fraude fiscal por el que va a ser juzgado, ha podido ser tan “negligente” a la hora de subir las fotos de los anuncios. En ellas aparecen los vestidos y zapatos que ha usado Isabel Díaz Ayuso en grandes ocasiones, fácilmente identificables, y hasta una toalla bordada con su nombre, por si quedaba alguna duda. De una de las paredes cuelga un diploma otorgado a Amador por parte de una asociación dedicada a la exhibición de aviones históricos. “¿Se puede ser más descuidado?”, se preguntan con desconcierto en el Partido Popular. Esa perplejidad ha alcanzado incluso al núcleo duro de la presidenta, que esta vez encuentra pocos elementos de defensa a favor del empresario.
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