Los festivales de verano pueden tener sorpresas, y no siempre son artísticas. A la hora prevista para el primer concierto de la noche la lluvia llevaba tiempo cayendo como invitada especial, y no solicitada, del festival de Porta Ferrada, haciendo temer lo peor. Pero las previsiones anticipaban que sólo se trataría de una actuación limitada en el tiempo, de forma que reivindicado su papel la doble actuación de Joan Garriga i el Mariatxi Galàctic como telonero y de Los Delinqüentes, que no renunciaron pesa a todo a su set de casi tres horas, prolongaron la noche hasta más allá de cualquier previsión. ¿Problema?, ninguno. Las cerca de 4.000 personas allí congregadas pasaron, por la felicidad y complicidad mostrada, una de las noches de su vida, y en una juerga que incluyó el arco que va de nietos a abuelos, santificó el gamberrismo andaluz que tantas glorias ha dado. Los Delinqüentes una de ellas. Como dicen por allí, y en ocasiones más como una frase hecha que como una realidad, musho arte. Esta vez sí.
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