“Me acabo de comprar esta máquina, hace los hielos más macizos”, dice Alessandro Esposito mientras señala una de sus últimas adquisiciones, una hielera de Hoshizaki, la marca japonesa fundada a mediados del siglo pasado y que hoy es sinónimo de precisión y buen gusto. Esposito primero descalcifica el agua y luego la osmotiza, ajustando el pH para lograr unos cubitos mucho más compactos. “De esta forma suelta menos agua y conseguimos que enfríe más”, explica el italiano, originario del lago de Como, pero ya con una década en España, donde ha pasado casi todo el tiempo en la costa alicantina.
Seguir leyendo