Mick Jagger ha confesado en más de una ocasión lo adictivo que le resulta el rock and roll, el escenario y los focos. Algo así le pasó a la Barcelona olímpica: se dio a conocer al mundo, le gustó la imagen que proyectaba y los halagos que recibía. Y quiso más. Pasqual Maragall, el alcalde olímpico, lanzó en 1996 la idea de organizar un nuevo evento que volviera a poner a la capital catalana en el mapa e impulsara la recuperación urbanística del Besòs para abrir la ciudad entera al mar. Se pensó en una Exposición Universal, pero con el apoyo de Federico Mayor Zaragoza, entonces director general de la Unesco, se acabó optando por idear un encuentro universal de culturas, artes y religiones que, bajo el nombre de Fórum Universal de las Culturas, se celebraría en 2004.
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