La imagen invernal de Noja (Cantabria) es la de persianas bajadas, comercios a medio gas y vecinos que caminan con paso lento bajo la lluvia. En verano, sin embargo, es difícil hacerse un hueco en la arena, las terrazas despachan cañas de forma frenética y los contenedores de basura apenas tienen tiempo de vaciarse. Nadie puede con Noja. De los 3.000 habitantes empadronados a los más de 100.000 que llegan en verano, la localidad cántabra es la que más crece de España durante esta época, multiplicando por 33 su población habitual. Durante las próximas semanas tendrá que prestar los servicios de una ciudad mediana con la estructura administrativa de un pueblo.
Seguir leyendo