El caudal de fondos de la coca que penetra en el puerto de Valencia se lava a través de un esquema mercantil de ladrillo, compañías de transporte, clínicas de entrenamiento y nutrición y criptomonedas. Bajo esta tesis, el magistrado del juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, Vicente Ríos, que indaga a una red que almacenaba 4,5 toneladas de esta droga (60 millones de euros en el mercado), rastrea una opaca madeja empresarial para mover el dinero del polvo blanco, según los documentos a los que ha tenido acceso EL PAÍS. El esquema bajo sospecha incluye a familiares de los narcos —padres, esposas, primos— y se ideó para centrifugar las ganancias de esta multinacional del crimen desmantelada en 2025 en la Operación Spider. El mecanismo incluye singulares manejos, como narcos que transfieren su fortuna a su esposa en un falso divorcio para evitar que el patrimonio caiga en las garras de la justicia.
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