Desde que el 10 de agosto se avistó a la orca Toñi, la matriarca de más edad de las orcas del Estrecho de Gibraltar, de 60 años, con marcas de disparos de perdigones en su aleta dorsal, el Ministerio para la Transición Ecológica mantiene abierta una investigación. Las primeras pesquisas “indican que los hechos se produjeron en aguas de jurisdicción portuguesa por una embarcación de bandera española”, señalan fuentes del ministerio. Toñi, también conocida como La Abuela, no es una orca cualquiera; es la líder de uno de los grupos de la población de orca ibérica y depositaria de la sabiduría atesorada durante sus décadas de vida, que transmite al resto de sus compañeras. Algunas de ellas forman parte de las conocidas como gladis, los ejemplares que se aproximan a las embarcaciones, interactúan físicamente con ellas y, en algunos casos, provocan su hundimiento. Este comportamiento ha provocado una gran polémica.
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