Lanza flechas Carlos Alcaraz desde el centro de la Arthur Ashe, porque así se lo había prometido a su familia y él, clasificado ya para la tercera ronda de este US Open, es un tipo de palabra. “Mis hermanos pequeños están aquí y siempre me dicen cosas desde la grada. Querían que hiciera el arco y la flecha, y ellos también lo han hecho desde el box, así que se lo dedico”, transmite sonriente después de la reacción poderosa que ha acabado con la valiente ofensiva de Jaime Faria (23 años y 72º) y que contribuye a seguir despejando dudas. Entre otras cosas, demuestra que a los buenos no se les olvida de qué va lo suyo y que su físico —en concreto la muñeca derecha— está respondiendo adecuadamente a la exigencia propuesta en las dos primeras escalas del torneo.
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“ECHABA EN FALTA LOS MOMENTOS TENSOS”
“No voy a mentir, me hubiera gustado que hubiera sido más rápido…”, bromeaba Alcaraz en la sala de conferencias; “pero, al final, el haber jugado cuatro sets ha sido bueno para poner a prueba a mi cuerpo, saber cómo me sentía físicamente y cómo me sentiré mañana”.
El joven murciano asegura que se siente “muy bien en términos generales” y que va encaminándose allá hacia donde quiere; esto es, al hecho de que, remarca, no haya razones “para tener miedo y no golpear la bola con normalidad”.
Al mismo tiempo indica que su objetivo prioritario es “acabar el torneo sano, llegue hasta donde llegue”, y que “echaba de menos los nervios, la presión, los momentos tensos y difíciles”, así como “el reto de cómo manejarlos”.
Por último, Alcaraz definió al chino Wu (7-5, 6-3 y 6-1 a James Duckworth) como un jugador “muy talentoso”, “con un timing y un golpeo de bola muy limpio”. Entre los dos solo consta un encuentro; fue hace dos años, en el Masters de Shanghái. El número tres venció en dos sets.