Zadie Smith (Londres, 50 años) lleva un cuarto de siglo entrando en la literatura por dos puertas distintas. Por la primera ha llegado a novelas como Dientes blancos, Sobre la belleza, Tiempos de swing o la reciente La impostura, su primera ficción histórica después de años jurando que nunca sucumbiría a esa querencia tan británica por refugiarse en el pasado. Por la otra, se accede a una obra ensayística igual de constante y puede que más pendenciera. Su nueva antología de no ficción, Muertos y vivos, que Salamandra publica este jueves, reúne 30 textos de la última década, desde la crítica de arte y sus análisis de la cultura popular a sus textos sobre política, sus obituarios de Philip Roth o Joan Didion y una alarma creciente ante la colonización tecnológica de la vida cotidiana, que le ha valido alguna que otra acusación de ludismo. Todos parecen obedecer a la sana costumbre de llevar la contraria, desconfiar de cualquier consenso y buscarle las costuras al sistema.
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