Aunque no muchos la recuerden, en 2013 la televisión estadounidense trató de replicar el éxito de Sexo en Nueva York con una serie protagonizada por Carrie Bradshaw. No había sexo, ni palabras malsonantes (era en abierto) ni nada de lo que hizo popular y rompedora a la serie de HBO cuyo triunfo precisamente residía en la edad de sus protagonistas. The Carrie Diaries era una serie de instituto y romances que aprovechaba a esta versión juvenil de la protagonista para responder a preguntas que la audiencia nunca se había hecho. Duró dos temporadas y 26 episodios, y nunca justificó su creación. Unos 13 años después, las series siguen, sin embargo, obsesionadas con rejuvenecer a sus iconos de ficción.
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