Los futuros robotaxis circulan ya en Madrid, aunque en periodo de pruebas y con conductor. Uber, WeRide y Avomo lanzaron a las calles hace una semana una veintena de furgonetas negras repletas de cámaras, sensores y radares con una función clara: recorrer los barrios de una zona delimitada —unos 25 kilómetros cuadrados, entre Alcobendas y Hortaleza— para acumular el máximo de información sobre la señalización, el entorno, el diseño de las carreteras y el comportamiento de otros conductores. Todo ello con el objetivo de que en un futuro no muy lejano una persona pueda solicitar un vehículo no tripulado a través de la aplicación de Uber. Para llegar a ese momento hay un trecho, ya que por ahora, en los ensayos que se están realizando para mapear el terreno, cada automóvil está siendo conducido por una persona. La empresa espera poder comercializar el servicio antes de terminar el año, pero desde la Dirección General de Tráfico (DGT) advierten de que el camino es más largo porque se deben cumplir una serie de medidas para garantizar la seguridad antes de desplegar el servicio al completo.
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