Casi al tiempo que Alternativa por Alemania (AfD), el partido de extrema derecha, ganaba las elecciones en el pequeño land de Sajonia-Anhalt (2,12 millones de habitantes) con un estrepitoso y nada habitual 44% de los votos, el pensador germano Peter Sloterdijk establecía un paralelismo entre esa formación política y el partido nacionalsocialista de los años treinta del siglo pasado. Decía, en las páginas de Ideas: todo empezó con los votantes de los nazis diciendo que estaban descontentos con lo que ocurría en el Bundestag (Parlamento), siguió con la prensa popular clamando que aquello era una “casa de charlatanes”, y el resultado fue el acceso al poder de Hitler. En cierto modo, AfD es muy similar al Partido Nacionalista Obrero Alemán (NSDAP) “desde el punto de vista de esa supuesta inocuidad de sus comienzos”. Ese Estado federal pertenece a la antigua Alemania del Este (República Democrática de Alemania).
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