España

El rescate

today11 Ottobre 2026

Sfondo
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En esas tardes en las que, después de haber preparado el almuerzo, de haber lavado los platos, de haber limpiado el horno, calentabas el agua para el mate y te sentabas a mirar por la ventana, ¿qué decías cuando decías “Me cansé” y te desplomabas en una silla con el delantal puesto, con todo lo que aún faltaba por hacer —la supervisión de la tarea del colegio, la cena—, como un gato estirándose al sol? ¿Qué decías cuando decías “Me cansé”: proclamabas un derecho, pedías permiso? ¿Y a quién se lo decías: a mí, a un dios que no te escuchaba, a tus padres, al mío? Estoy en Buenos Aires después de haber cruzado 16 veces el Atlántico, cuatro los Andes, seis el Río de la Plata. Me siento cansada, no por haber limpiado el horno. Es un día cruelmente tranquilo. Mientras calentaba agua para un té, sometida a la luz de la tarde que parecía el surgimiento de una civilización escondida, recordé esa calma que me contagiabas cuando te veía detenerte, correrte las cutículas mientras yo hacía la tarea o estudiaba guitarra (esas pavanas que parecían simples pero que complicaban la digitación). Me decías: “¿Regamos las rosas?”. Yo te decía: “No tengo tiempo”. Vos me decías: “Hay tiempo para todo”. Me dabas la paz que no tenía. Pero nos entendíamos mal, a veces. Yo jugaba a obedecerte aunque, en el fondo, quería romper ese corral como un caballo de fuego. Tantos años después, cuando no hay posibilidad de encontrarte salvo en el recuerdo, querría entregarme a la mansa procesión de las horas a la que te entregabas y con la que querías contagiarme. Ahora es buena la vida, pero el cielo está acelerado. El aire es duro, demasiado fuerte. Hay un poema de Martín Gambarotta que dice: “No es lo que quiero / decir es casi lo que / quiero decir es / lo que está al costado / de lo que quiero decir”. Esto no es lo que quiero decir. Pero no importa. Me enseñaste cosas que no aprendí, y ya no podés rescatarme de ninguna manera.

Scritto da: webmaster

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