A veces la vida carga el arte de nuevos significados. A Oriol Vilanova (Manresa, 46 años), artista conceptual, le pasó en París, en 2022. Una exposición colectiva del Museo Picasso incluía una obra suya, una chaqueta azul de trabajo con postales picassianas en los bolsillos. Un día, la pieza desapareció. Las cámaras de seguridad habían registrado a la persona que la sustrajo, una mujer de edad avanzada. Cuenta el artista: “Me dijeron que si volvía la reconocerían y detendrían. Vamos, que perdí la esperanza”. Sin embargo, se cumplió la máxima de que el criminal vuelve al lugar del crimen: la policía interceptó a la señora y encontró la obra en el ropero de su casa, solo que ligeramente modificada: había llevado la chaqueta a un sastre para adaptarla a su talla. El caso suscitó el interés de los medios. “En Francia, el diario Le Parisien escribió uno de los mejores artículos que se han hecho sobre mi trabajo, ¡y fue en la sección de Sucesos!”, recuerda Vilanova. “En España la principal reacción fue en un programa de televisión donde decían sobre mí: ‘¿Artista o sinvergüenza?’, tratando el arte contemporáneo como un fraude”.
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