Cuando un adicto a la cocaína recae, no se trata de un fracaso personal: es el resultado de una reestructuración de su cerebro. Es lo que corrobora una investigación que se publica este miércoles en la revista Science Advances. El experimento, realizado en ratones, ha constatado cómo la cocaína altera el funcionamiento del núcleo accumbens, centro neurálgico del placer. Esto explicaría por qué la adicción es tan difícil de tratar, y según los autores, también abriría la puerta a desarrollar nuevas terapias farmacéuticas para hacerlo. “La adicción es una enfermedad en el mismo sentido que el cáncer”, explica A. J. Robison, profesor de neurociencia y fisiología y autor del estudio. “Necesitamos encontrar mejores tratamientos y ayudar a las personas con adicción, del mismo modo que necesitamos encontrar curas para el cáncer”.
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