Encajada en un rincón entre México y Guatemala, Belice se asoma brevemente al Caribe y es mundo maya en estado puro. Tal vez sea el secreto mejor guardado de Centroamérica. Este pequeño país de influencia anglosajona pasa desapercibido, pero despliega una rareza de enorme potencial para convertirse en un buen destino de viaje: eclecticismo cultural e histórico, densas junglas y algunos de los mejores arrecifes del planeta. Con una pizca caribeña y otra latinoamericana, Belice conserva el legado de la colonización británica en el idioma y las tradiciones, pero a la vez es una mezcla orgullosa de criollos, mestizos, garífunas, mayas, menonitas y expatriados. Y su diversidad no solo es cultural, sino también natural.
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