Un coche se detiene frente a la discoteca Shoko, en el centro de Madrid. De él, salen dos hombres que disparan a un grupo de clientes del local y vuelven al vehículo a toda prisa. Es el 11 de septiembre de 2022. Toda la escena queda grabada por las imágenes de seguridad del establecimiento. Los autores del tiroteo son, presuntamente, miembros de los Trinitarios, una banda juvenil violenta. En esa agresión, sitúa la policía el detonante de una ejecución que se perpetró un mes después en otra discoteca, en Fuenlabrada. La de Saile Huraldo Mesa, un joven de 21 años y padre de tres hijos que ni siquiera estaba en la discoteca Shoko la noche del primer tiroteo. Fue él quien pagó la venganza.
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