Chile abre una etapa inédita desde el retorno a la democracia. Con la llegada de José Antonio Kast a La Moneda comienza el Gobierno más conservador desde el final de la dictadura. La alternancia es parte natural de cualquier democracia saludable, pero el desafío que se abre ahora para el nuevo presidente no es menor: gobernar para un país plural, complejo y profundamente consciente del valor de sus instituciones. El triunfo de Kast expresa un mensaje claro de una parte significativa de la ciudadanía. Después de años de incertidumbre política, debates constitucionales frustrados y una economía que perdió dinamismo, muchos votantes optaron por una promesa de orden, seguridad y estabilidad. Pero una elección nunca otorga licencia para gobernar solo para quienes apoyaron al vencedor. En sociedades abiertas, la legitimidad del poder se consolida cuando se gobierna también para quienes no votaron por uno.
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