La automovilística Seat estudia entrar en el negocio de los vehículos militares terrestres ligeros de la mano de Indra. Según ha podido saber EL PAÍS de varias fuentes conocedoras de las conversaciones, “las dos partes tienen interés en llegar a buen puerto”. La operación sería del agrado del Gobierno, que desde el año pasado lleva promoviendo la intensificación de las relaciones entre la automoción y el sector de defensa a través del Ministerio de Industria. Una de las fuentes consultadas apunta a que las dos partes estarían ultimando un memorando de entendimiento para la conversión, en la planta de Martorell (Barcelona), de 5.000 vehículos ligeros para uso militar. No se trataría de automóviles pensados para entrar en combate, algo que carecería de sentido teniendo en cuenta la actividad de Seat, sino destinados a otras labores del Ejército de Tierra.
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El interés de Indra en ganar capacidad industrial
Indra fue una de las grandes beneficidades en los 31 Programas Especiales de Modernización (PEM), lanzados por el Ejecutivo el año pasado para aumentar el gasto en defensa hasta el equivalente al 2% del PIB. Ahora, la compañía tiene el desafío de hacer frente a esa enorme cantidad de fondos que recibirá (solamente los programas de artillería móvil sobre ruedas y cadenas vienen aparejados de un préstamo público al 0% de interés de 3.002 millones, mientras que esos dos contratos en conjunto ascienden a 7.240 millones de euros), por lo que necesita ganar capacidad industrial cuanto antes. Con ese objetivo, intentó hacerse con Santa Bárbara, pero la estadounidense General Dynamics se negó a venderla, por lo que terminó comprando la planta de El Tallerón (Gijón) a Duro Felguera el año pasado. Actualmente, la compañía estudia fórmulas para hacerse con EM&E, una operación que conlleva un conflicto de intereses por ser la empresa del propio presidente de Indra, Ángel Escribano. Además, en la presentación de resultados anuales en febrero, Indra adelantó un importante incremento de su huella industrial en España en los próximos años para hacer frente a los contratos que tiene por delante, además de por los que quiere competir en el futuro, como la modernización de los tanques Leopard.