Hoy, uno de los tecnooligarcas norteamericanos más influyentes y uno de los hombres más ricos del mundo asistirá a una misa en latín en la basílica de San Juan de los Florentinos. Al tratarse de este personaje y sus ideas, el caso lo dominan tanto la controversia como el secretismo; hay a partes iguales fascinación e inquietud. Lo que se sabe con certeza es que Peter Thiel está en la Ciudad Eterna para impartir un nuevo curso sobre el Anticristo, una de sus obsesiones y cuya mejor encarnación sería una figura como Greta Thunberg. Si a las siete de la tarde pasean por la Via Giulia en Roma tal vez puedan contemplar a Thiel, como quien ve a un teólogo poseído por el Maligno, aunque es improbable que luego les dejen acceder a la iglesia, porque con él la clave siempre es el enigma que oculta la lógica final de sus razonamientos apocalípticos.
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