Durante las últimas semanas, el mercado cripto parecía un oasis de calma. Cuando estalló la guerra en Irán, los activos digitales fueron los primeros en reaccionar con caídas, ya que cotizan las 24 horas, los siete días de la semana. Pero sus retrocesos fueron más moderados respecto a las Bolsas: bitcoin, que suele amplificar las caídas de las acciones estadounidenses, aguantó el pesimismo en los mercados. Las caídas de las grandes tecnológicas durante los primeros días del conflicto no lo arrastraron consigo; al contrario, logró incluso retomar su senda alcista. Después de meses estancado, rozó los 76.000 dólares el pasado martes. Pero tras la reunión de la Reserva Federal, que optó por mantener los tipos sin cambios, y los ataques de Irán a varias instalaciones energéticas, las criptomonedas no han aguantado la presión ni han podido aguantar el deterioro del sentimiento externo y han sucumbido a la volatilidad: bitcoin cae un 7% en dos sesiones y vuelve a situarse debajo de los 70.000 dólares.
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