Una tormenta perfecta provocada por múltiples factores. Esto fue lo que ocasionó el gran apagón que vivió la península Ibérica el 28 de abril del año pasado. Hubo fallos de las eléctricas, de las grandes centrales de generación, de las renovables que se desconectaron indebidamente, de Red Eléctrica y, a ello, se suma una regulación poco adecuada que desembocó en esa gran caída eléctrica, “sin precedentes”, de hace un año, según la investigación europea de una cincuentena de expertos de Entso-e, la organización que agrupa a los gestores de redes eléctricas en Europa. La conclusión viene a ser que hubo una falla sistémica que se combinó para llevar al sistema eléctrico a un “punto de no retorno” e, incluso, ve problemas en el proceso de reposición, que tardó 16 horas y hasta ahora había sido elogiado por su rapidez.
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